Diez claras señales de que el colesterol se te ha disparado

Muchas veces se habla de las claves para llevar a cabo unos hábitos alimentarios que permitan mantener el colesterol en los niveles adecuados, pero muchos no saben que existen varios síntomas que pueden ser una señal de que dicho niveles son muy elevados.
El hígado es el principal órgano encargado de gestionar los niveles de grasas a nivel circulatorio. A su vez, una de sus funciones principales es la de almacenar sangre y regular el flujo sanguíneo hacia el resto de órganos.
Es por ello que una disfunción hepática tiene como consecuencia directa una mala calidad de la sangre, y esta puede estar saturada de grasas y colesterol, provocando con el tiempo la elevación de las tasas de colesterol plasmáticas y, en consecuencia, un aumento del riesgo vascular, tal y como explican desde Eroski Consumer. Por ello, cuando hay una alteración de los niveles de lípidos (LDL colesterol elevado; HDL colesterol disminuido; triglicéridos elevados) o de las transaminasas (enzimas hepáticas) suele haber disfunción hepática (no tiene por qué haber patología), pero este trastorno hepático se manifiesta a distintos niveles.
Una serie de síntomas o malestares nos alertan de que nuestro hígado requiere un apoyo dietético para recuperar su funcionalidad: Sensación de pesadez dolorosa en la región hepatovesicular. Boca pastosa, digestión difícil (en particular con los alimentos grasos, desde la nata y la mantequilla, hasta los frutos secos). Eructos después de las comidas (a veces se acompaña de náusea). Alteración del ritmo intestinal con tendencia al estreñimiento. Halitosis o mal aliento.Sueño después de las comidas. Intolerancia más o menos acusada a ciertos alimentos. Urticaria o prurito en la piel. Dolor de cabeza de tipo migrañoso.
La elevación plasmática de los niveles de colesterol suele ser la consecuencia de este trastorno hepático de fondo que habrá que corregir para no depender siempre de los medicamentos.
Cinco claves para reducir el colesterol
La elección alimentaria es clave para regular los niveles de colesterol y no depender de medicamentos: Restringir el consumo de alimentos ricos en colesterol, en grasas saturadas y sobre todo en grasas trans (que favorecen la formación de colesterol).
Aumentar el consumo de fibra soluble e insoluble, con efecto de arrastre y de limpieza digestiva y de sales biliares cargadas de colesterol.
Alta presencia de antioxidantes, para frenar la oxidación de los lípidos y el endurecimiento de las arterias.
Consumo habitual de ciertos alimentos protectores: nueces y pescado azul, berenjena, avena, okra y algunas frutas.
En todo caso, para favorecer la recuperación hepática y no debilitar ni irritar más este órgano, conviene evitar: café, tabaco, cualquier tipo de bebida alcohólica, vinagres (mejor sazonar con jugo de limón o mezcla de limón y lima) y el exceso de sal.

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